Me llevó mucho tiempo (pensándolo bien demasiado), en darme cuenta que aquella pasión desbocada, que sentía por ti, se iba desvaneciendo.
Me aferraba a la idea de que, lo que me estaba pasando era provocado por el transcurrir del tiempo. Y que todo estaba bien.
Aún me acuerdo de los primeros encuentros que tuvimos:
¡Salvajes y llenos de pasión!
Sacábamos la parte más fiera que teníamos, pero... ¿No sé cuando, ni por qué motivo? Nos empezamos a domar. ¿O fuiste tú quien me domaste?
Los gritos, las peleas, las palizas... me he dado cuenta, que no es el transcurrir del tiempo, y que todo no está bien.
Hoy te fuiste, cómo cada día, dando un portazo. Sin tan siquiera dándome un beso. Pero no te preocupes, será la última vez que sientas la pasión desbocada.
¡No, no, tranquilo! No estarás sólo. Habrá muchos haciéndote compañía.
Seguirás siendo una fiera, pero no de pasión. ¡Serás una fiera enjaulada!
Ojalá todas las personas que sufren maltrato tuviesen el valor de luchar en su contra......
ResponderEliminarSe tendría que hacer...no soporto esa clase de gente, por llamarles de alguna manera.Saludos
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